martes, 1 de noviembre de 2016

Decide si dejas correr el tiempo o el riesgo

Frenético, a toda velocidad, sin pausa y con muchos estragos. 
Nos hace viejos,
reflexivos,
quizá sabios.
Pero nunca nos deja indemnes.

Corre, corre tanto que se nos escapa de entre los dedos cada vez que acaba el día.

Con tan poco chance para hacernos ver que la vida no espera por ti,
que es ahora,
no luego,
ni ayer.

Y como los granos se escapan por el cuello del reloj de arena sin apenas darnos cuenta de lo valiosos que son hasta que el último cae,
por un momento seré yo ese último grano,
ese que forma una montaña,
y te diré que es el momento de echarle una carrera a la vida misma,
de coger las riendas de tu vida.

Aunque a veces dejarse llevar suene tentador,
irresistible, 
irrechazable. 

Gánale la batalla al reloj,
que cuando suene para despertarte no te moleste,
porque el sueño lo estés viviendo, 
y no imaginándolo. 

Deja entre las sábanas el 'por si acaso',
el 'a lo mejor',
el 'y si...';
porque si no, cuando estés volviendo a contar el tiempo pero esa vez hacia atrás,
todo lo que llevabas a cuestas, 
las excusas,
se convertirán en arrepentimientos.

No dejes que te gane el pulso,
tienes más fuerza y más opciones.

Tómate la libertad de descubrir,
de probar,
de hacer,
de decir,
de amar,
de soñar,
y haz de tu vida un recuerdo inmortal. 

Deja huella,
en tu alma y en la de los demás. 

Marca tú el ritmo al que quieres crecer como persona,
el tiempo que quieres tardar en encontrarte a ti mismo.
Decide tú cuándo es el momento de hacer algo,
y que los prejuicios que ha creado el tiempo no te digan
cuándo es el momento de comenzar con eso que es tu pasión.
 
Decide cuándo empiezas,
pero no pienses en cuándo acabar. 


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