Sí, estoy segura de que cambia.
Todos hemos estado mirando desde el palco otros amores. Todos hemos prestado atención en las acciones que se pueden llegar a hacer por el otro, y todos, absolutamente todos, sin excepción ninguna, hemos fruncido el ceño y hemos arrugado la nariz mientras sacudíamos la cabeza y nos negábamos en rotundo a la posibilidad de que algún día nosotros llegaríamos a perder los papeles de esa manera.
Pero sí, se pierden y no solo los papeles. Hasta el más acomplejado pierde sus inseguridades. Hasta el más cuerdo pierde las cadenas que lo atan. Porque amigo, la locura viene intrínseca en este sentimiento y no puedes resistirte a ella.
Te vuelves loco riendo, besando, abrazando. Te vuelves loco cuando miras sus ojos y escuchas su voz. Te vuelves loco cuando imaginas su aroma. Te vuelve loco su recuerdo y vuestro reencuentro (por poco tiempo que haya sido).
Te verás recorriendo distancias que jamás imaginabas, te encontrarás de repente camino a una floristería a comprar ese ramo de flores en el que tampoco planeabas invertir tus ahorros. Estarás dispuesto a hacer cosas inimaginables. Sentirás algo que jamás pensabas que tu propia fisiología sería capaz de provocar. Pensarás que la inmensidad con la que adoras es realmente un disparate... pero es real.
El amor no está planeado, sólo surge y es imposible nadar a contracorriente. Te envuelve y te embriaga. Te hace fuerte y luchador. Te hace libre. Te hace reír a carcajadas, te hace llorar a mares. Pero te hace estar vivo y tener algo por lo que continuar.
Y no, no hace falta buscar el amor.
Lo tienes dentro.
Estás hecho de él.

Bonita entrada para un sentimiento que de la forma correcta, nos hace invencibles. Un abrazo
ResponderEliminarUncuadernoenblanco.blogspot.com
te atrapa y no te deja huir, tienes que aprender a vivir con ello, eso es lo que lo complica todo. Un abrazo.
ResponderEliminar